
Para profundizar en este artista adjunto aquí un magnífico artículo extraído de la revista de arte, tradición y cultura El barco vikingo, una excelente publicación de temática romántica y tradicional.
Fraz Von Defregger, pintor del Pueblo
De las fértiles tierras del Tirol del Sur, de los profundos valles de aquella entrañable región de Europa, nos llega en esta ocasión el arte de Franz von Defregger, pintor del pueblo. Autor de numerosos lienzos, su pintura, costumbrista, intimista y al mismo tiempo paisajista, expresa toda una visión del mundo, "völkisch" en el mejor sentido de la palabra, esto es, popular, tradicional. Sus personajes son los campesinos, las mujeres y los niños, la familia, pero también los revolucionarios que con Andreas Hofer a la cabeza, intentaron lo imposible en el Sudtirol.
Difícil es separar en Defregger su dimensión artística de la emotividad política que subyace en mu

Franz von Defregger nació un 30 de abril de 1835 en Stronach, en una familia de siete hermanos, mostrando su inclinación artística desde muy temprana edad. Tras la muerte de su padre en 1858 decide estudiar en una escuela de arte en la ciudad de Innsbruck. Allí, además de perfeccionar su aptitud para la pintura, descubre el mundo de la música, que le acompañaría hasta su muerte, colaborando en varias orquestas de cámara. El profesor Stolz sería, entonces, quien haría progresar a Defregger hasta hacer de él el famoso retratista y pintor de perfiles humanos. Aprovechando un viaje a Munich, Stolz lleva a su alumno allí, y le presenta al profesor Karl Piloty, con el que se quedaría desde entonces Defregger. En la academia muniquesa pulirá Defregger su pintura y su técnica del grabado. Con Hermann Dyck estudiará los viejos modelos clásicos, para sacar de ellos recursos y transplantarlos al mundo contemporáneo tirolés.La década de los 60 del siglo XIX marcarán su despegue artístico, con unos primeros óleos de gran calidad: escenas campesinas en el Sudtirol. El cuadro llamado "Umden Herd" (En el calor del hogar), con la escena familiar alrededor del abuelo, ya dejaría entrever el genio incipiente de Defregger.
Como todo buen pintor, París llamó su atención, y decidió viajar allí. Vivió en la capital francesa dos años, en los que desarrolló su técnica pictórica y, sobre todo, conoció las corrientes artísticas más vanguardistas de entonces (el impresionismo, por ejemplo, que no le convenció en absoluto) y los ricos museos, donde pudo estudiar el arte de Rembrandt, Hals y otros artistas del barroco holandés, costumbrista como él. La estancia en la gran urbe parisina estuvo llena de dificultades y Defregger, que no acababa de encajar en aquel ambiente vanguardista, decidió regresar al estudio de Piloty en Munich. Pero tampoco allí consiguió un trabajo seguro hasta 1867, en que consigue una plaza en la academia. Había pasado dos años inmerso en su mundo tirolés, realizando numerosos bocetos y grabados sobre la vida campesina y, cuando al fin cuenta con la plaza en Munich, prepara con calma una obra de grandes dimensiones para la Exposición de Arte del año 1868 -"Der verwundete Jager" (El cazador herido)-, con la que ganará el Primer premio. Aquel éxito representó para nuestro artista un gran hito en su carrera, y sobre todo un punto de partida para lo que sería su obra a partir de entonces. La técnica del claroscuro, las sombras y el dominio absoluto de la figura, así como el movimiento escénico, iban a empezar a ser canocidos desde entonces por el gran público. Ello le reportaría una serie de retratos por encargo, entre otros el de la que sería su futura esposa.

Con 35 años de edad, Defregger se independiza de Piloty y comienza su carrera en solitario, teniendo ya encargos múltiples. En 1872 se casa y se compra una casita en Schwabing. Frecuenta balnearios cada vez con mayor asiduidad por problemas de salud, que casi paralizan su actividad artística dos años. Pero se recupera y es capaz de presentarse con tres óleos a la Exposición Internacional de Viena del año 1873 y consigue la Medalla de oro por su cuadro "Das Preispferd" (El caballo ganador) y unánime elogio de la crítica. En esta época, y tras una estancia en Bozen, Defregger pinta sus mejores obras. Las escenas campesinas y populares de su Tirol lo conectarán con la corriente romántica centroeuropea, volcada en el pueblo. En 1875 vuelve de nuevo a Munich, donde fija su residencia. Continúa con su temas intimistas y sus numerosos retratos. Se hace rico y su familia crece. El dominio de las luces y las sombras es ya total, así como la perfección en las figuras. Los ojos de sus personajes serán "el sello" inconfundible de sus pinturas. De esta época es su serie histórica -fruto de un viaje por las tierras del independentista Andreas Hofer- más conocida e internacional: "Das letzte Aufgebot" (La última proc

J. Nicolás (El barco vikingo).
1 comment:
Thanks grreat post
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