Sunday, February 21, 2010

Vincent d'Indy, un compositor olvidado

Paul Marie Théodore Vincent d'Indy es uno de tantos grandes compositores olvidados y apenas incluidos en los programas de conciertos, pese a ser uno de los mejores músicos franceses contemporáneos, con un estilo cautivador y personal influído por diversas corrientes musicales, desde la música antigua y religiosa, hasta la música romántica de Berlioz, Liszt y Wagner. Nació en París el 27 de marzo de 1851 en una familia de tradición militar, monárquica y católica, originaria de Ardecha, región del Ródano. Las primeras lecciones de música las recibe de su abuela Rézia Thérèse d'Indy, pianista aficionada que le inculca el amor por la música en su infancia. De la mano de su tío conoce también la instrumentación romántica de Berlioz, y gracias a su vecina, Ellen Mac Swiney, conoce a Henri Duparc, ya que la joven escocesa sería poco después, en 1871, esposa de este famoso compositor francés. Duparc conoce por esa época a Liszt y a Wagner, y pone a Vincent d'Indy en contacto con la obra de estos dos grandes compositores, que tendrán una gran influencia en su obra, pero también en gran parte de la generación musical francesa del momento. Además del ambiente musical, Vincent d'Indy vive impregnado también del paisaje montañés alpino, y a parte de sus visitas a la casa familiar en Ardèche, en 1869 viaja por Italia, Suiza y el Tirol, lo que será también decisivo para la inspiración de sus grandes obras, en las que se refleja profundamente la atmósfera de los Alpes y las melodías populares de sus regiones. En esta época compone ya sus primeras obras, Quatre romances sans paroles, Angoisse y La Chanson des aventuriers de la Mer, que por consejo de Duparc, le muestra a Cesar Franck, quien lo toma entonces como alumno.

En 1872, d'Indy comienza a ir a clases de órgano con Cesar Franck en el Conservatorio de París, gran maestro de esta generación y del propio Duparc, con el cuál conoce y aprende a admirar enormemente la música sacra del s. XVI, fundamentalmente a Palestrina, Victoria y Gallus. Un año después, se dedica a viajar por Alemania, donde conoce personalmente a Liszt y se sigue impregnando de esta tradición germana, y en 1876 asiste a la representación del Anillo de Richard Wagner en Bayreuth, convirtiéndose en un entusiasta wagneriano.


En 1881 compone su famoso poema sinfónico, al estilo de Liszt, titulado Poème des montagnes, para piano y orquesta, en 1882 Helvétia, valses para piano en forma de lied en los que muestra su aprecio a Suiza, y al siguiente año, su primera gran obra dramática, Le chant de la cloche, basado en El canto de la campana de Schiller. Una de sus obras más importantes, de 1886, es la Symphonie sur un chant montagnard français (Sinfonía sobre un tema montañés, también llamada Sinfonía cévénole), en la que se plasma de manera más perfecta su estilo con reminiscencias de melodías populares alpinas, combinado con la orquestación al estilo de Berlioz y de los poemas sinfónicos de Liszt, sin olvidar nunca la inspiración wagneriana. Otras de sus obras basadas en melodías populares y temas de montaña son Quatre-vingts huit chansons populaires du Vivarais y Six chansons anciennes du Vivarais, basadas en las canciones populares de su región familiar, Fantaisie sur de thèmes populaires français, Cinq chansons folkloriques et deux rigaudons à une voix, su última obra, o Jour d'été à la montagne, también de ambientación alpina.


La influencia de Wagner se plasmará en alguna de estas obras, pero más claramente en sus obras dramáticas, especialmente en el drama musical Fervaal, para la cual el propio compositor, al estilo wagneriano, escribe el libreto. La obra tiene un carácter épico y guarda numerosas similitudes con Parsifal, además de exaltar el patriotismo y la lucha del cristianismo frente al paganismo, de manera similar a dicha obra de Wagner. Cerca del final, introduce el Pange Lingua, himno eucarístico medieval escrito por Santo Tomás de Aquino, lo que demuestra el gran aprecio que tuvo siempre Vincent d'Indy por la música antigua y religiosa. A esto se une el hecho de que fue uno de los fundadores y promotores de la Schola Cantorum de París, destinada a recuperar y fomentar la música sacra. Igualmente, participó en la fundación de la Sociedad de propaganda para la divulgación de obras maestras religiosas.

También se reflejan los temas gregorianos en su otro gran drama musical, La Légende de Saint Christophe, con libreto escrito igualmente por él mismo, basado en la hagiografía de San Cristobal según la Leyenda áurea, la más famosa recopilación medieval de vidas de santos, escritas por el dominico italiano Santiago de la Vorágine. Esta obra le valió la acusación de "antisemitismo", lo que unido a sus ideas monárquicas, que le llevan a militar en la Acción Francesa tras el caso Dreyfus, le enfrenta con el ambiente más progresista de la época. Entre sus obras más explícitamente monárquicas se encuentra Vive Henry quatre (Viva Enrique IV), basada en la famosa pieza musical que se convirtió en un himno de la restauración de la monarquía tradicional francesa. También en música se enfrentó a la ruptura del dodecafonismo y el atonalismo, que consideraba la decadencia de la música contemporánea y que ya comenzaba con Bartók y Schönberg. Esto le hace adherirse cada vez más a la armonía tradicional, lo que le lleva incluso a evolucionar desde las obras más claramente wagnerianas, a un cierto clasicismo, que impregna la mayor parte de sus obras de madurez.


Vincent d'Indy fue además presidente de la Sociedad Nacional de Música de Francia, y posteriormente dirigió a la Orquesta sinfónica de Boston, con la que interpretó obras de sus compatriotas, empezando por su maestro Cesar Franck, pero también de Fauré, Debussy, Dukas o Chausson. A su regreso a Francia se convirtió también en jurado del Conservatorio de Lyon. Además de componer y escribir los libretos de sus obras dramáticas, escribe también libros sobre Beethoven, Wagner y Cesar Frack. Tras su paso por Barcelona, donde dirige una de sus obras, en 1930, muere finalmente en su París natal el 2 de diciembre de 1931.





4 comments:

Maestro Gelimer said...

No creo en la casualidad ni en el azar. Esta entrada ha sido providencial, amigo mío. Justo hace un ratito leí en los Diarios de Léon Bloy el nombre de este autor tan injustamente desconocido.

Gracias por presentárnoslo en su magnífico blog.

Saludos en Cristo Rey.

Jorge Pérez said...

Muchas gracias. Curiosa la referencia a D'Indy por Leon Bloy. La verdad es que me ha costado bastante encontrar información de d'Indy, pero las obras que conozco me encantan, y lo poco que he ido descubriendo de su personalidad lo hacen bastante atrayente e interesante. Gracias de nuevo a usted por su comentario y también por su genial blog.

Saludos en Cristo Rey.

Raúl Broto said...

Estoy descubriendo muchas cosas en tu blog, gracias!!!!. Muy bueno el artículo de la Tierra Media y Roma

Jorge Pérez said...

Me alegro de que te parezca interesante el blog y te agradezco que lo sigas. Un cordial saludo.