

Exaltación del rito
A Heinrich Brackelmanns
Quien no comprende la razón del rito,
quien no comprende majestad y gesto
nunca conocerá la humana altura,
su vano dios será la contingencia.
Quien las formas degrada y luego entrega
simulacros neutrales a las gentes,
para ganarse fama de hombre libre,
no tiene dios ni patria ni costumbre.
Contra usuram
Ya sé que hemos gastado en demasía,
pero bodas y amigos lo merecen,
y lo merecen todas las campañas.
Te pagaré, y no habrá vencido el plazo,
aunque crea pagar bodas ficticias,
banquetes dobles y soñadas guerras.
Te daré seis por cada tres, confía:
te pagaré con oro lo no sido.

De amicitia
A José del Río Mons
Si tuviese al justo de enemigo,
sería la justicia mi enemiga.
A tu lado en el campo victorioso
y junto a ti estaré cuando el fracaso.
Tus palabras tendrán tumba en mi oído.
Celebraré el primero tu alegría.
Aunque el fraude mi espada no consienta,
engañaremos juntos si te place.
Saquearemos juntos si lo quieres,
aunque mucho la sangre me repugne.
Tus rivales ya son rivales míos:
mañana el mar inmenso nos espera.
Nunca He Visto Gozosa La Victoria
Nunca he visto gozosa la discordia,
no conozco el olor que tiene el campo
después de la batalla. Nunca he visto
caballos sin jinete entre las picas
vagar y entre los muertos. No conozco
la voluntad de ser invulnerbale
ni el estupor que nace con la herida.

Sancta María
Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra,
Majestad y Humildad, impera siempre.
Tiro como si fuera un trapo viejo
la razón inestable que ayer dijo
y dirá lo contrario de inmediato.
Olvido los tres siglos de cordura,
la mole de palabrería impresa,
e intento serte grato nuevamente.
También mueren caballos en combate
También mueren caballos en combate,
y lo hacen lentamente, pues reciben
flechazos imprecisos. Se desangran
con un noble y callado sufrimiento.
De sus ojos inmóviles se adueña
una distante y superior mirada,
y sus oídos sufren la agonía
furiosa y desmedida de los hombres.

San Luis
A Violeta
Hay algo noble en todas las espadas.
Hay algo noble en todos los jinetes.
Y espadas nobles hay en manos regias,
y audaces horas y monarcas santos
que cabalgan enfermos, poseídos
por una gracia que el temor destruye.
Ellos nunca quisieron ser los dioses
pues Dios era su sueño y su vigilia.
Hay espadas que empuña el entusiasmo
y jinetes de luz en la hora oscura.
Ceremonia
En las manos de Dios está la vida.
Prepara siempre el último combate,
no importa que después sigas luchando.
Reza solemnemente y sin agustia,
dando a las formas su valor supremo.
Debes hacer un rito del vestirte:
la sobreveste puede ser mortaja.
Cuando vayas al paso hacia el combate
saluda brevemente a tus amigos
y baja la visera de tu yelmo
para significar que arrostras solo
la mirada, y de frente, del acaso.
En las manos de Dios está la vida.
Pídele la victoria solamente
y el perdón de la sangre y de la audacia.

Santo Oficio
Hay una casa que no roza el tiempo.
Tiene torres espléndidas y oscuros
corredores. Sus salas están llenas
de claros y pacientes manuscritos.
Una raza distinta vive en ella:
varones para quienes la justicia
debe ser majestad y ser distante.
La eternidad los hace ser solemnes
y hace que sean pocas sus palabras
y su sentencia la hace irrevocable.
No malgastan su tiempo con sofismas;
saben que la opinión tiene mil labios,
es un monstruo ridículo y versátil.
No dan valor alguno a lo que opinan
los hombres incostantes. Los mil labios
de la opinión se cierran frente al dogma.
3 comments:
Magníficos poemas. Mi enhorabuena por el hallazgo de este poeta, que parece mentira que sea contemporáneo nuestro.
Te agradezco sinceramente que me hayas descubierto a un poeta que merece tal nombre.
Un saludo en Cristo Rey.
Muchas gracias por tu comentario y también por tu magnífico blog. Igual que me lo descubrieron a mí, me alegro de que yo se lo haya podido descubrir a alguien más.
Saludos en Cristo Rey.
Interesting post I enjoyed read this
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