Wednesday, January 13, 2010

Julio Martínez Mesanza, trovador de la vieja Europa

Hace un tiempo, un buen amigo me leyó un poema que me cautivó por su fuerza y contundencia, tras lo cual me preguntó si se me ocurría cual podía ser el título. No acertaba a decir ninguno, pero en él resonaba la solidez de la Verdad en toda su majestad, muy lejos del nihilismo y el pensamiento débil actual, de la mojigatería y timidez intelectual de nuestra época relativista. El título resultó ser, ni más ni menos, que Santo Oficio (que incluyo a continuación), y para mi sorpresa, el autor era un poeta actual. Agradezco mucho que este amigo me descubriese a Julio Martínez Mesanza, seguramente uno de los poetas españoles actuales más interesantes, nacido en Madrid en 1955 y considerado como miembro de la generación de 1980. Estudió Filosofía y Filología Italiana, y entre sus traducciones destaca Vida Nueva de Dante. Se ha llamado épica a su poesía, por sus motivos y su evocación de temas medievales, que más que ser una alusión muerta al pasado, entronca con la gran tradición poética europea. Precisamente, su obra más importante lleva por nombre Europa, sin más. Y al leer sus poemas, nos damos cuenta claramente a qué Europa se refiere, a la vieja Europa, a la otra gran Europa de la literatura moderna, la de Novalis, Europa o la Cristiandad. Sus poemas evocan las grandes gestas de la Cristiandad, a sus reyes, héroes y santos, pero su estilo es más bien íntimo, aunque no sentimentalista, y personal, a veces con algo de nostalgia por ese mundo casi totalmente perdido... En este sentido hay mucho de romanticismo en sus poemas, un sano romanticismo que es con el que nos sentimos identificados en este blog, que no es ni más ni menos, que el anhelo de la vieja Cristiandad y una esperanza de Restauración. Y Martínez Mesanza puede ser considerado sin lugar a dudas, un cantor y un trovador de esa Restauración.



Exaltación del rito

A Heinrich Brackelmanns

Quien no comprende la razón del rito,
quien no comprende majestad y gesto
nunca conocerá la humana altura,
su vano dios será la contingencia.
Quien las formas degrada y luego entrega
simulacros neutrales a las gentes,
para ganarse fama de hombre libre,
no tiene dios ni patria ni costumbre.

Contra usuram

Ya sé que hemos gastado en demasía,
pero bodas y amigos lo merecen,
y lo merecen todas las campañas.
Te pagaré, y no habrá vencido el plazo,
aunque crea pagar bodas ficticias,
banquetes dobles y soñadas guerras.
Te daré seis por cada tres, confía:
te pagaré con oro lo no sido.



De amicitia

A José del Río Mons

Si tuviese al justo de enemigo,
sería la justicia mi enemiga.
A tu lado en el campo victorioso
y junto a ti estaré cuando el fracaso.
Tus palabras tendrán tumba en mi oído.
Celebraré el primero tu alegría.
Aunque el fraude mi espada no consienta,
engañaremos juntos si te place.
Saquearemos juntos si lo quieres,
aunque mucho la sangre me repugne.
Tus rivales ya son rivales míos:
mañana el mar inmenso nos espera.


Nunca He Visto Gozosa La Victoria

Nunca he visto gozosa la discordia,
no conozco el olor que tiene el campo
después de la batalla. Nunca he visto
caballos sin jinete entre las picas
vagar y entre los muertos. No conozco
la voluntad de ser invulnerbale
ni el estupor que nace con la herida.




Sancta María

Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra,
Majestad y Humildad, impera siempre.
Tiro como si fuera un trapo viejo
la razón inestable que ayer dijo
y dirá lo contrario de inmediato.
Olvido los tres siglos de cordura,
la mole de palabrería impresa,
e intento serte grato nuevamente.


También mueren caballos en combate

También mueren caballos en combate,
y lo hacen lentamente, pues reciben
flechazos imprecisos. Se desangran
con un noble y callado sufrimiento.
De sus ojos inmóviles se adueña
una distante y superior mirada,
y sus oídos sufren la agonía
furiosa y desmedida de los hombres.



San Luis

A Violeta

Hay algo noble en todas las espadas.
Hay algo noble en todos los jinetes.
Y espadas nobles hay en manos regias,
y audaces horas y monarcas santos
que cabalgan enfermos, poseídos
por una gracia que el temor destruye.
Ellos nunca quisieron ser los dioses
pues Dios era su sueño y su vigilia.
Hay espadas que empuña el entusiasmo
y jinetes de luz en la hora oscura.




Ceremonia

En las manos de Dios está la vida.
Prepara siempre el último combate,
no importa que después sigas luchando.
Reza solemnemente y sin agustia,
dando a las formas su valor supremo.
Debes hacer un rito del vestirte:
la sobreveste puede ser mortaja.
Cuando vayas al paso hacia el combate
saluda brevemente a tus amigos
y baja la visera de tu yelmo
para significar que arrostras solo
la mirada, y de frente, del acaso.
En las manos de Dios está la vida.
Pídele la victoria solamente
y el perdón de la sangre y de la audacia.



Santo Oficio

Hay una casa que no roza el tiempo.
Tiene torres espléndidas y oscuros
corredores. Sus salas están llenas
de claros y pacientes manuscritos.
Una raza distinta vive en ella:
varones para quienes la justicia
debe ser majestad y ser distante.
La eternidad los hace ser solemnes
y hace que sean pocas sus palabras
y su sentencia la hace irrevocable.
No malgastan su tiempo con sofismas;
saben que la opinión tiene mil labios,
es un monstruo ridículo y versátil.
No dan valor alguno a lo que opinan
los hombres incostantes. Los mil labios
de la opinión se cierran frente al dogma.

2 comments:

Maestro Gelimer said...

Magníficos poemas. Mi enhorabuena por el hallazgo de este poeta, que parece mentira que sea contemporáneo nuestro.

Te agradezco sinceramente que me hayas descubierto a un poeta que merece tal nombre.

Un saludo en Cristo Rey.

Jorge Pérez said...

Muchas gracias por tu comentario y también por tu magnífico blog. Igual que me lo descubrieron a mí, me alegro de que yo se lo haya podido descubrir a alguien más.

Saludos en Cristo Rey.